Nº 7. Entrevista a Ana Mainer, una flautista oscense en París

"ANA MAINER, UNA FLAUTISTA OSCENSE EN PARÍS"

Entrevista

por EVA GARCÍA, profesora de flauta del CPM de Huesca



Ana Mainer comienza sus estudios de Flauta Travesera a la edad de 8 años en el Conservatorio Profesional de Música de Huesca con la profesora Eva García, finalizando el grado profesional en junio de 2008. Posteriormente se traslada a Zaragoza donde finaliza sus estudios superiores en el año 2012 en el Conservatorio Superior de Música de Aragón (CSMA) con los profesores Fernando Gómez y Antonio Nuez. Poco después comienza su andadura europea y se traslada a París donde, además de continuar su actividad interpretativa en formaciones orquestales y de música de cámara, cursa distintos Máster (Pedagogía de la Flauta, Pedagogía del Lenguaje Musical, Música y Musicología...) que complementan su formación. Actualmente cursa un Máster de Interpretación de Flauta Travesera con Carlos Bruneel (Flauta solista de l´Orchestre Symphonique de la Monnaie, Bélgica). 
Ana es una apasionada de la música desde sus inicios en este mundo y hemos querido conocerla un poquito más a través de esta entrevista.

- ¿Cuántos años llevas tocando la flauta y por qué la elegiste como instrumento? Empecé a estudiar flauta a los 8 años. Recuerdo que me gustó mucho cuando, durante un concierto informal en mi colegio, una compañera mayor que yo tocó una obrita para flauta en clase de música. Me fascinó la manera tan original de sostener el instrumento y su timbre, tan parecido al de la voz humana.

- Estudiaste durante 10 años en el Conservatorio de Huesca. ¿Nos cuentas alguna anécdota o recuerdo especial? Ahora mismo no recuerdo ninguna anéctdota en particular, pero si recuerdo disfrutar mucho, además de la flauta, con las clases de piano complementario, de análisis y de fundamentos de composición. Sí recuerdo con mucho cariño mi prueba de lenguaje musical de acceso al conservatorio, que tuvo lugar en el edificio antiguo del Conservatorio con Aurora Gabarre y bajo la atenta mirada de Antonio Viñuales. Aurora nos pidió que cantásemos una canción que nos gustara y luego nos puso música para que caminásemos según lo que escuchábamos. Antonio permaceció muy callado y serio mientras se desarrollaban las pruebas, me pareció muy distante. Nada más lejos de la realidad, cuando pienso en que hace pocos meses aún le pedía consejo sobre mi vida profesional… le vamos a echar mucho de menos.

- Después de finalizar los estudios en el Conservatorio de Huesca, accediste al CSMA (Conservatorio Superior de Música de Aragón). Cuéntanos qué te motivó a hacerlo, cómo fue la toma de decisión y cómo lo tomaron en tu entorno. La flauta siempre me ha gustado mucho y le he dedicado mucho tiempo, todo vino de una forma bastante natural. Había muchas carreras y disciplinas muy distintas que me interesaban y me interesan mucho (fundamentalmente composición, en el ámbito musical, pero también el arte dramático, e incluso la biología, filología hispánica, filología francesa y filosofía), pero sencillamente no me veía a mí misma dejando de tocar o dedicándole mucho menos tiempo a mi instrumento. Por otra parte, tuve la suerte de contar con un entorno familiar inmejorable, sabía que mis padres me apoyarían en cualquier decisión que tomase y así fue cuando les dije que quería seguir estudiando en el CSMA.

- Una vez en el CSMA, ¿cómo fue la experiencia de estudiar cuatro años en un Conservatorio Superior en España? Fue una experiencia muy intensa, pero necesaria en una carrera profesional. En el CSMA hay mucho nivel y el conservatorio tiene unas instalaciones envidiables. Tuve la oportunidad de trabajar en orquesta y en música de cámara con compañeros y profesionales de los que pude aprender mucho, y la suerte de poder tocar regularmente en la Sala Mozart del Auditorio de Zaragoza. Teníamos master clases de todos los instrumentos muy a menudo. Las master clases de flauta de algunos de estos profesores supusieron una fuente de inspiración muy importante en mi carrera e incluso marcaron el inicio de mis estudios posteriores. De hecho, fue en el CSMA donde conocí a Emily Beynon, flauta solista de la Concertgebouw Orchestra, con la que más tarde he podido trabajar en clases particulares.

- Tras finalizar los estudios superiores tomaste la decisión de continuar formándote en el extranjero. ¿Nos puedes contar sobre ello?
Cuando terminé mis estudios superiores en 2012 no tenía trabajo y para mí era especialmente importante ser independiente económicamente lo antes posible, además de continuar mi formación. Conseguí una plaza de lectora de lengua española en un instituto cercano a París a través de una beca del Ministerio de Cultura y éste fue el trabajo que me permitió establecerme en París y, con una seguridad económica, informarme de las posibilidades de trabajo y de perfeccionamiento de estudios artísticos y pedagógicos para un músico en Francia. Ahora tengo el título equivalente en Francia a lo que sería en España el máster de pedagogía en las disciplinas de flauta y lenguaje musical, así como el máster de música y musicología en la universidad de la Sorbona y actualmente estoy estudiando un master de interpretación en el KCB (Royal Conservatory of Music de Brussels), con Carlos Bruneel.

-Actualmente continúas viviendo de la música fuera de España, concretamente en París. Cuéntanos en qué consiste tu actividad musical allí. Soy flauta principal (solista) del Ensemble Écoute de Musique Contemporaine de la Cité Internationale Universitaire de París desde su creación en 2014. Asimismo, soy miembro fundador de Gavarnie Ensemble, recientemente creado en 2017, con el que realizamos tanto conciertos clásicos como otras propuestas más novedosas que aúnan la música con otras artes, como el teatro o la literatura. También colaboro regularmente con distintos proyectos orquestales en París. Por otra parte, trabajo en el Proyecto DÉMOS en la Philharmonie de París, un proyecto de formación orquestal con vocación social para niños inspirado en El Sistema de Venezuela. Y, claro, por mis estudios de Máster, viajo con regularidad a Bruselas.

- ¿Tocas habitualmente ante el público? ¿A solo, con grupos de cámara, orquestas…? Sí, fundamentalmente con los dos grupos de música de cámara de los que he hablado, Gavarnie Ensemble y el Ensemble Écoute, pero también colaboro regularmente con diversas orquestas parisinas en distintos proyectos, entre los que se encuentra DÉMOS. En el marco de los Ensembles, el tipo de trabajo es variable: con Écoute a veces trabajo obras a solo del repertorio contemporáneo (como la Sequenza I de Luciano Berio o Debla de Cristóbal Halffter), pero fundamentalmente es repertorio para unos seis músicos con director o formaciones más pequeñas de música de cámara sin director (por ejemplo, hemos montado el Pierrot Lunaire de Arnold Schönberg; en Écoute solemos trabajar en esa plantilla de músicos, aunque a veces puede ser más grande, como en el caso de Tragedia, de Harrison Birwhistle); con Gavarnie el trabajo es a veces a solo, en recital con piano, o en formaciones camerísticas pequeñas, con repertorio original, fundamentalmente del s. XX, o con secciones de improvisación.

- ¿Qué es lo que más te gusta de tu vida actual en París a nivel musical? ¿Hay algo que no te guste? Me gusta mucho poder vivir de la música y tener la posibilidad de formar parte de proyectos muy distintos (recital, música de cámara, ensemble y orquesta), que abordan repertorio muy amplio e interesante, desde el clásico hasta el s. XXI. Lo que no me gusta es que a veces el trabajo de un músico (o de un artista en general) no está suficientemente bien pagado de forma general, ni en Francia ni en el resto del mundo. Sin embargo, yo puedo vivir de la música gracias al statut d’intermittence, que es una situación profesional particular en Francia. Literalmente sería “estado de intermitencia” y significa que el Estado tiene en cuenta el hecho de que un artista no realiza conciertos todos los días, pero que sin embargo debe prepararse todos los días para cuando los tenga, y paga una indemnización al artista por los días que no tiene espectáculo. Es decir, que si un artista puede justificar un número determinado de espectáculos declarados al año, el estado se compromete a pagar una indemnización mensual o anual al artista para completar su salario. Es parecido al freelance sólo que el estado francés “completa” mensualmente el sueldo del artista.

- ¿Y tu mayor reto musical allí?
Ahora mismo poder compatibilizar mis estudios máster de interpretación en Bruselas con mi trabajo artístico en París. En el futuro creo que el reto podría ser mantener una vida artística como la que tengo actualmente o todavía más intensa y poder encontrar un equilibro con la actividad pedagógica. Pero ya veremos!

- Desde la distancia, ¿cómo ves la enseñanza musical en España con respecto al extranjero? Aunque ahora mismo me encuentro entre Francia y Bélgica, sólo puedo decir que conozco bien el sistema de enseñanza musical francés, desde los principiantes hasta los profesionales. El sistema francés y el español son bastante distintos y el nivel de los ocho o diez primeros años de enseñanza musical es generalmente más bajo que en España, depende mucho de en qué conservatorio se realicen los estudios y de si los alumnos desean ser profesionales o amateurs (las asignaturas y la carga horaria varían mucho de un caso a otro). La principal diferencia es que los conservatorios como el de Huesca en Francia dependen de los ayuntamientos de cada ciudad o pueblo y no del Ministerio de Educación. A pesar de que haya textos oficiales del Ministerio de Cultura francés que rigen las enseñanzas musicales, esta relación con el ayuntamiento dota a los conservatorios de mucha libertad en la organización curricular, a menudo en la contratación de profesores y en la aceptación y promoción del alumnado, cuestiones todas ellas que inciden a veces negativamente en la calidad de la enseñanza. Sin embargo, hay algunos conservatorios muy bien considerados en Francia, en los que se imparte el equivalente de las enseñanzas elementales y profesionales, donde acuden a formarse los alumnos que desean comenzar estudios superiores más tarde. De forma general, para estos alumnos el Conservatorio Nacional Superior de Música de Paris es la meta deseada, seguida, si no hubiera suerte en las pruebas de entrada, del Conservatorio Nacional Superior de Música de Lyon. En estos dos conservatorios se pueden realizar estudios de Master y Doctorado. Por otro lado, sobre todo en la región de Île-de-France de la que forma parte la ciudad de París, hay otros conservatorios llamados normalmente Pôle d’Enseignement d’Enseignement Supérieur de la Musique, que son mucho menos conocidos y de menor prestigio, donde se pueden realizar estudios de licenciatura (en Francia duran tres años). En España tenemos más conservatorios superiores pero el nivel de máster oficial no existe en la mayor parte de ellos y, si es el caso, no todo el mundo puede permitírselo, ya que normalmente tienen un precio abusivo, mientras que en Francia (y en general en el resto de Europa) la matrícula de un año de máster cuesta prácticamente lo mismo que la de un año de licenciatura. Esto es válido para muchas especialidades universitarias, no sólo la musical, y me parece que es algo por lo que deberíamos luchar para que cambiara en España. Actualmente considero que la situación de la enseñanza musical en España podría resumirse así: formamos músicos jóvenes con una buena (o muy buena) base que luego tienen que salir (lo quieran o no) para completar estudios superiores y que, debido a una crisis económica impuesta, luego no pueden, en su mayoría y si lo desean, regresar a España para trabajar. Es una pena.

- ¿Consideras necesario que, hoy en día, un estudiante de música continúe su formación en algún país extranjero? Al margen de lo que he expuesto en al final de la pregunta anterior, considero que la inmersión en la cultura de un país diferente del país en el que crecimos es siempre muy interesante y enriquecedora para cualquier persona, tanto en el ámbito personal como profesional. En el caso de un músico me parece particularmente importante, ya que los estudios musicales superiores son muy intensos y muchas veces es necesario un cambio de perspectiva que te permita encontrar tu camino profesional. Por otra parte, los músicos tenemos la suerte de que el lenguaje musical es universal, lo que nos permite conocer de una manera mucho más intuitiva y directa la cultura y la tradición musical de un determinado país. Por último, la formación en otro país permite conocer más fácilmente a otros profesores y establecer contacto directo con músicos de otros países para realizar distintos proyectos.

- Me gustaría que dieras algún consejo a los alumnos actuales, tanto a los que están comenzando sus estudios como a los que los están terminando. Una vez finalizados mis estudios en el Conservatorio de Huesca, con la distancia que da el paso de algunos años y las vivencias en otros países, me doy cuenta de que realmente tuvimos (¡y los alumnos actuales tenéis!) mucha suerte con el profesorado y las instalaciones del centro. Puedo asegurar que no es lo habitual y recomendaría a los alumnos, a los que empiezan los estudios musicales y a los que los terminan, que aprovechen al máximo el Conservatorio de Huesca para adquirir una base sólida que les permita iniciar futuros estudios superiores de la mejor forma posible. Además, animaría al alumnado a acudir a tantos conciertos como sea posible, sean o no de música clásica o de su instrumento, y a realizar el máximo de conciertos posible dentro y fuera del conservatorio. Por ello aconsejaría, especialmente a los alumnos más mayores, que, además de estudiar mucho en casa para sus clases y proyectos individuales, dediquen una especial atención al trabajo de orquesta y de música de cámara, ya que la práctica colectiva constituye el centro de la actividad de la mayor parte de los músicos profesionales. En este sentido, considero importante no limitarse al repertorio y al trabajo de clase, sino lanzarse de forma autónoma a la búsqueda de obras del repertorio camerístico para el instrumento y a la exploración de las posibilidades de la música en diálogo con otras artes, como la danza o el teatro.

- Añade lo que quieras. Quería aprovechar este apartado para darte las gracias por la entrevista, Eva! 

Ana Mainer y Eva García con Emmanuel Pahud


Nº 7. Entrevista a Begoña Roche Vicente

“BEGOÑA ROCHE VICENTE"
Entrevista
por ENRIQUE OLMOS, profesor de fagot del CPMH



Tras sus primeros estudios musicales en el Conservatorio Profesional de Música de Huesca, su ciudad natal, comienza los estudios superiores en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid con Francisco Mas y posteriormente se traslada a San Sebastián (Conservatorio Superior de Música del País Vasco) donde estudia con David Tomás, Javier Aragó, Edurne Santos y Vicente Alario las materias de Fagot, Repertorio Orquestal y Contrafagot, obteniendo el Título Superior de Fagot en el año 2006. Seguidamente, perfecciona su formación en la “Hochschule für Musik” de Basilea (Suiza) con el profesor Sergio Azzolini, obteniendo el Konzertdiplom en el año 2009. 

Al mismo tiempo, recibe cursos y clases magistrales de fagot y música de cámara con profesores como Vicente Merenciano, Enrique Abargues, Gillermo Salcedo, Francisco Alonso, Diego Chenna, Georg Klütsch, Marco Postingel, Pascal Gallois, Gustavo Núñez, Josep Borrás, Alberto Grazzi, Heinz Holliger, Emmanuel Abbühl, Maurice Burg, Felix Renggli o Anton Kernyak entre otros. 

Ha integrado la Joven Orquesta de Euskadi y ha sido fagot titular de la Joven Orquesta Nacional de España por un período de tres años. Además ha colaborado con orquestas y ensembles como la Orquesta Freixenet de la Escuela Superior Reina Sofía, Orquesta Ciudad de Granada, RTVE, Sinfónica de Bilbao, Sinfónica de Castilla y León, Filarmonía de Galicia, Sinfónica de Sevilla, Sinfónica de Siria, Kammerorchester Basel o Zahir Ensemble, realizando giras por Europa, Suiza, Siria, Serbia o Emiratos Árabes con solistas y directores del panorama internacional. 

Como solista ha interpretado varios conciertos destacando entre ellos el Concierto en la menor, RV 498, de A. Vivaldi con la Orquesta de Cámara de Huesca, el Concierto en mi menor, RV 484, de A. Vivaldi con la Orquesta “Álvarez Beigbeder” de Jerez de la Frontera y la Sinfonía concertante para vientos de W.A. Mozart con la “Orquesta Bética de Cámara” de Sevilla.

Actualmente es miembro de la Orquesta Bética de Cámara y del Ensemble “Aire a Tres” y ha sido invitada por la Orquesta italiana “Spira Mirabilis” a participar en varios proyectos. Desde el año 2011, es profesora de fagot por oposición en el Conservatorio Profesional de Música “Joaquín Villatoro” de Jerez de la Frontera.



¿A qué edad comenzaste tus estudios de fagot?
Comencé a los 9 años, pero el primer año coincidió con el cambio de sistema educativo (LOGSE) y hacíamos sólo clases de lenguaje musical. Al siguiente año ya empecé las clases de fagot y en segundo curso de lenguaje musical tuve que hacer 1º y 2º de fagot en un año para igualarlo con el lenguaje musical.

¿Por qué escogiste el fagot y no otro instrumento?
Mi madre me proponía que cogiera el violín pero al empezaren primero sólo con lenguaje musical y dado que la especialidad de fagot llevaba 3 años en el conservatorio (entonces había 2 alumnos), Alfonso (el profesor de fagot) vino a enseñarnos el instrumento a la clase para promocionarlo y a mí me encantó desde el principio, me enamoré. Me sacaron a probar la caña y el fagot y finalmente cuando llegó la hora de escribir los 3 instrumentos que habíamos elegido, el primero que puse fue el fagot.

¿Cuál fue la primera experiencia musical propia que recuerdas?
De las primeras veces que toqué en público tengo grabaciones pero no las recuerdo así como tal. La primera experiencia un poco más especial fue a los 13 años cuando fui a hacer un cursillo a Valencia con Vicente Merenciano. Esa era la primera vez que mis padres me dejaban sola en un curso y aunque al principio iba un poco asustada, volví encantada. También recuerdo otros conciertos en el conservatorio: audiciones de fagot, de piano complementario con una amiga clarinetista en la que nos acompañábamos la una a la otra, un quinteto que llamábamos “Viento Fresco” con el que íbamos tocando por los pueblos de la provincia y nos lo pasábamos muy bien…Con la mayoría no nos vemos mucho pero cuando coincidimos nos alegramos mucho y recordamos esas primeras experiencias.

¿En qué momento decidiste que querías continuar con la carrera de música y en concreto con el fagot?
A mí me encantaba el fagot desde siempre pero la elección quizá fue en el último año. En 5º de Grado Medio coincidió que había hecho ya la selectividad y en 6º tenía que decidir si seguía con el conservatorio, elegía otra carrera o qué hacía. Al final pensé empezar Enfermería porque me gustaban mucho también todas las carreras de ciencias…así que me metí en la carrera mientras hacía 6º en el conservatorio y la verdad es que conforme avanzó el curso me di cuenta que la gente que estaba allí realmente quería dedicarse a eso y tenía mucha ilusión por aprender todas las técnicas, sin embargo a mí me gustaba estudiar las asignaturas pero en las prácticas no acababa de verme como enfermera. Como hacíamos prácticas desde primer curso (ese año hicimos 2 meses de prácticas en el hospital) veías en primera persona lo que significaba ser enfermera y no me acababa de ver en esa situación. Ese fue el “empuje” final.

A lo largo de todos estos años, habrás tenido momentos buenos con la música y momentos no tan buenos, ¿podrías decirnos uno de cada uno?
Es difícil porque momentos buenos han surgido muchísimos…aunque tengo recuerdos muy especiales de mi época en la JONDE y de las primeras veces que tocábamos obras como la 5ª de Mahler o el Concierto para Orquesta de Bartók. La sensación de escuchar la orquesta desde dentro, tantos instrumentos de cuerda tocando al mismo tiempo, parecían “olas del mar” con los arcos de un lado al otro y no sé, eran unas sensaciones muy bonitas, de ilusión, de disfrutar con todo lo que estaba sonando. Esos son quizá de los mejores recuerdos, porque claro, luego tienes muchos momentos buenos… pero esos primeros sentimientos en orquesta tan especiales son irrepetibles… la novedad, claro la novedad ya no se puede repetir otra vez.
Respecto a los no tan buenos no sé decirte uno en concreto... Los momentos de más incertidumbre que he tenido dentro de la carrera eran normalmente momentos decisivos. Aquellos en los que tienes que elegir caminos, por ejemplo, cuando se acerca el momento de buscar trabajo... Cómo diriges tu carrera, qué es lo que vas a hacer, si haces pruebas, oposiciones…Esos momentos son los de más indecisión, los que más dudas te entran. Pero luego todo se supera.

¿Tu mayor reto con el fagot?
Uno de los mayores retos para mí fue, en su día, tocar el solo de La Consagración de la Primavera con la JONDE. Empezar delante de todo el teatro, todos esperando la primera frase del fagot…Era una responsabilidad muy grande. A lo mejor ahora, con más experiencia, lo afrontaría de otra manera pero en el momento fue difícil…al final salió bien.

¿Cómo ves la enseñanza musical en España en comparación a otros países?
Pienso que hay cosas mejorables. Por ejemplo, en Suiza, donde yo estudiaba, se veía muy integrada la música dentro de la enseñanza obligatoria. Una vez fui a tocar a un proyecto y me quedé en casa de uno de los directores del proyecto. Él era profesor de instituto y dirigía una orquesta y un coro dentro de su propio instituto. Eso aquí es casi impensable, por lo menos en la mayoría de los sitios. Creo que podría darse más importancia a la música desde la enseñanza obligatoria y que todos los niños tuvieran la oportunidad de “vivenciar” la música de verdad, desde pequeños y poco a poco “crear” futuros melómanos. No tienen por qué ser músicos si no gente que le guste la música, le guste ir a escuchar conciertos… si no hay demanda hacia quién podemos dirigir nuestra música ¿no?. Pienso que es una labor muy importante de base, el amor por la cultura, además de que está científicamente probado que estudiar música desarrolla las capacidades intelectuales, de concentración y de atención de los niños.

¿Qué consejos les darías a los alumnos que estudian música, en concreto el fagot?
Yo creo que el consejo más útil es que sean constantes con el estudio. Que tengan tesón para superar todas las dificultades que les vayan viniendo y tener muchas ganas de aprender, de superarse, de encontrar tus propios caminos (eso también te motiva muchísimo). Para mí eso es lo más importante, sobre todo el esfuerzo y la constancia. Y para los futuros fagotistas además, ¡hacer muchas cañas!…ahí va todo, el sonido, la afinación,…Lo más importante para que nuestro instrumento funcione bien. Les tenemos que educar para que sean independientes también en eso.

¿Una idea de futuro?
En principio continuar tocando en grupos de cámara y orquestas y seguir aprendiendo y mejorando como profe; como proyecto me apetecería meterme más en el mundo del fagot barroco, porque uno de mis sueños sería poder tocar cantatas de Bach con instrumentos originales. Y además poquito a poco empezar a experimentar con otras músicas y ya que tengo tan cerca el flamenco... Pienso que investigar en otras músicas y acercarte a cómo piensan y trabajan otros músicos te enriquece enormemente… otras formas de ver el ritmo, la armonía, de improvisar…abrir la mente digamos.


Ahora para terminar, una serie de preguntas cortas:
¿Un director?
Abbado.

¿Un fagotista?
Sergio Azzolini me encanta porque además de un excelente fagotista es un músico increíble y un gran profe. Es alguien que tiene siempre muchísimas ganas de experimentar y de mejorar día a día, de superarse.

¿Una obra?
Una obra es difícil de decir… pero, por ejemplo, considero especial para mí el Réquiem de Mozart porque es de los primeros cd’s que compró mi madre en casa, lo habré escuchado “millones” de veces y me hace sentir siempre algo profundo.

¿Un concierto para fagot?
Me parece muy interesante el concierto para fagot de Jolivet porque realmente está muy bien escrito y explota todas las posibilidades del fagot.

¿Un hobby?
Me encanta cocinar y me encanta bailar.

¿Un lugar?
Un lugar también es difícil… pero tengo muy buen recuerdo de San Sebastián, de los paseos por la playa de la Concha. Aunque por supuesto Huesca siempre está en mi corazón.


Muchas Gracias Begoña por tu colaboración y por prestarte a hacer esta entrevista. Un saludo y un fuerte abrazo.

Nº 6. Portada

RECITAL DE ASPIRANTES A MATRICULA DE HONOR

Participación de alumnos de las especialidades de flauta, trombón y trompeta. 

Por LUIS CALAFORRA, profesor de oboe CPMH 

Una cita que cada año esperamos con gran interés en el Departamento de Viento-Percusión es el recital de alumnos aspirantes a obtener Matrícula de Honor. Este año el recital tuvo lugar el pasado viernes 2 de junio a las 19:30, en el Salón de Actos de nuestro centro, y en él participaron cuatro alumnos: Adrián Escolano (2º EP de trombón), María Tolosana (3º EP de flauta), Javier Arbús (6º EP de trompeta) y Luis Cantero (6º EP de trombón), quienes fueron acompañados al piano por los profesores Valeria Vaganova y Luis Marín.
El programa del recital fue variado y pudimos escuchar obras de autores de diferentes estilos: desde J.S. Bach, J.E. Galliard, C. Stamitz o J. Haydn hasta obras de compositores contemporáneos como ‘Koishikawa’ de J. Súñer Oriola o ‘Improvisación’ para trombón solo de E. Crespo.
Los profesores del departamento queremos felicitar a todos los participantes en el recital-concierto y les animamos a seguir trabajando para afrontar los retos que les esperan, a algunos todavía en nuestro centro, y a otros lejos de él ya que finalizan sus estudios de Enseñanzas Profesionales. 
Con este número despedimos el curso 2016-17, que ha estado repleto de actividades y proyectos en los que, tanto alumnos como profesores de nuestro departamento han participado activamente: conciertos de Santa Cecilia y Navidad, participación de alumnos en diversos concursos, Encuentro de Jóvenes Percusionistas, FlautAragón, Concierto Didáctico ‘Queremos Música’ en el Palacio de Congresos de Huesca, talleres y cursos, asistencias a congresos (AFOES y ATE), Aragón Brass Meeting, Música en la Plazas, ciclo JOVINT, Feria del Libro, audiciones organizadas por el Departamento... En fin, no cabe duda de que tanto los alumnos como los profesores de viento y percusión del CPMH contribuyen a dinamizar la vida musical y cultural, no solo de nuestro centro sino también de nuestro entorno. Desde aquí queremos apostar por esta forma de entender la educación musical: como un hecho cultural que no ha de quedar en el aula solamente, ha de ir más allá de esas cuatro paredes haciéndose oír allá dónde se nos quiera escuchar.
Cerramos este curso abriendo nuevas expectativas que nos impulsan a seguir mejorando de cara al próximo curso 2017-18.



Nº 6. Y todo acabó de repente

“Y TODO ACABÓ DE REPENTE
La Banda Municipal de Huesca 
por HUGO PORTAS, profesor de tuba CPMH

Mis comienzos en la música fueron en una banda de música. Y formando parte de ella encontré razones suficientes para que la música fuese mi profesión. Con el paso del tiempo, para todos, las experiencias vitales acumuladas tocando en una banda se hacen imborrables. 

Estoy convencido de su trascendencia como represente musical de cada municipio. La banda forma parte de la identidad colectiva por muchos los motivos: proporciona formación musical, refuerza el asociacionismo y la cohesión social entre niños, adolescentes, adultos y mayores sin importar su procedencia (estudiantes, ingenieros, albañiles o parados), forma a líderes y anima a la práctica de diferentes roles en función de la valía, instruye musicalmente a la sociedad a través de sus actuaciones populares y cultas y un largo etcétera (1).

Leer el artículo "La Banda Municipal" me ha causado sentimientos encontrados: melancolía, nostalgia, esperanza... Mientras da luz sobre la vida musical de la ciudad de Huesca de hace un siglo ofrece a su vez una llamada a la reflexión sobre la importancia de sostener y apoyar los símbolos culturales e identitarios locales. A través de un relato que transmite emoción contenida, Antonio Godé, delineante, escritor y músico oscense deja una pregunta en el aire, ¿qué hubiese ocurrido si la historia fuese la contraria? (2)

Antes de pasar a la transcripción íntegra del artículo de Antonio Godé, recuperado en una edición especial de "La Nueva España" de 10 de agosto de 1963, un dato curioso para los tubistas. En la imagen 2, que acompaña el artículo y fechada en 1914, la tuba que aparece (número 1) es de la compañía August Heinrich Rott Sohn (Augusto Enrique Rott Hijo). Fue fabricada entre 1869 y 1917 en Vinohrady, antigua localidad próxima a Praga (hoy en día es uno de sus distritos), en la República Checa.

 Imagen del mismo modelo de Tuba empleado en la Banda Municipal de Huesca en 1914.
Se trata de un modelo de los más populares de su época y de uso común en España en la primera mitad del s. XX. Con respecto al bombardino o bugle contrabajo (número 3) y el bugle bajo o barítono (número 2), por sus posiciones en la foto y la calidad de la imagen, no es posible distinguir los modelos ni las marcas.

"La Banda Municipal"

La Banda Municipal de Huesca en el día de su presentación en público (8 de agosto de 1914).

"Amable lector: gracias a la amabilidad del director del diario "Nueva España", mi querido amigo, voy a permitirme situar a usted cinco años atrás para recordarle algo que seguramente habrá olvidado o tal vez no ha conocido.

En Huesca hubo una Banda Municipal. ¡Con mayúsculas! Y desapareció lamentablemente, como otras cosas buenas que Huesca tuvo y no tiene.

Se fundó el año 1914 e hizo su presentación el día ocho de agosto a las doce de la mañana, con un concierto en el Palacio Municipal, una selección de "Maruxa" la zarzuela del maestro Vives que era la más famosa en aquel entonces. Estrenó un uniforme de paño negro porque el Ayuntamiento pensando en que el verano aquí es corto y que dos meses después tendría que hacer el uniforme de invierno, lo hizo ya entonces, ahorrándose de momento el de verano y hubo que verlos al día siguiente en el pasacalles del comienzo de fiestas a mediodía, Coso abajo, al sol, con un calor de los de entonces y sudando la "gota gorda" con cuello alto cerrado y gorra de cartón. (Véase la foto).

Se formó con los restos de otra banda que dirigió don Eusebio Coronas, oscense de una familia de abolengo musical que aún no se ha extinguido (¿verdad amigo Mariano?) a los que se añadieron un grupo de mozalbetes procedentes de otra banda, también desaparecida que hubo en el Colegio Salesiano de esta ciudad.

También conozco la historia de esta banda y no resisto a la tentación de resumirla brevemente. Esto era el año 1910, dirigía el Colegio un salesiano joven, el P. Vicente Schiralli, gran artista de la pirografía cuyas magníficas obras (más de un centenar) la mayoría hechas en Huesca aún (sic) pueden admirarse en el Tibidabo a donde fue destinado desde aquí para ponerse al frente (de) la construcción del magnífico templo; inquieto y aficionado a las bellas artes, como buen italiano ideó la formación de una banda de música con sus "bambinos" y en Milán adquirió el instrumental necesario. Como las clases de solfeo y canto ya funcionaban antes de esas fechas, el hacer sonar la banda fue cosa fácil. Los primeros instrumentos que llegaron a Huesca (los restantes tardaron un par de meses) fueron cuatro clarinetes que fueron entregados a cuatro muchachos que se llamaban, y aún se llaman, aunque ya no son muchachos, Anoro, Santolaria, Galán y Godé. Con la batuta, otro salesiano de chaqueta y pantalón, negro él y bigotudo don Antonio Aparicio, fallecido años después en Camagüey (Cuba). Aquella "bandeja" actuaba en pasacalles, procesiones y otros actos con el beneplácito general, incluso salía a las fiestas de los pueblos Sariñena, Lupiñén, etc., y tuvo una actuación muy destacada en el recibimiento que se hizo a la Infanta Isabel en la terraza del "Círculo Oscense". Sonaba la marcha de Infantes y Su Alteza preguntó de donde (sic) salía aquella música, éramos unos críos ocultos por las personas mayores. Nos felicitó y acarició a los más próximos y ordenó se nos obsequiara con dulces. Gracias Chata (lo de Chata lo supimos después).

Volviendo a la Municipal, recuerdo que las pasábamos "moradas" ensayando "Maruxa" donde los clarinetes terceros y cuartos teníamos más trabajo que los primeros y segundos, ¡aquellos arpegios! pero todo se iba superando gracias a nuestro entusiasmo y a la competencia extraordinaria de aquel magnífico director que se llamó don Manuel Sariñena. Aquello iba a más en todos los aspectos, empezamos treinta y uno y al año siguiente éramos cerca de sesenta, cuya cifra se rebasó más adelante, el repertorio crecía rápidamente y en él llegaron a figurar las obras más famosas de la época y de todos los géneros. El Ocaso de los Dioses, Parsifal, Sansón y Dalila, los valses de Eva y La Viuda Alegre, todas las zarzuelas conocidas. ¡Como (sic) sonaba la Canción del Olvido durante el Ofertorio de las misas mayores en las fiestas de los pueblos! ¡qué éxito con los Cantos Asturianos del maestro Villa en un concierto en el teatro Principal organizado por la Sociedad Musical que presidía don Mariano Lacasa, padre del director del actual Orfeón y también los famosos pasodobles de concierto Suspiros de España, Gerona y otros, y aquellos castizos y toresísimos (sic) Gallito, Dauder, Vito, Angelillo, dificilísimos de ejecutar, el popularísimo, Gato Montés y el delicioso Camino de Rosas del maestro Franco con (el) que hacíamos el desfile hacia la plaza de toros en las inmediaciones del antiguo puente de San Miguel, cuando nos pasábamos la corrida sin parar de tocar premiando las grandes faenas de Joselito, Gaona y Belmonde.

Pero la perfección a que llegó la Banda si lo perfecto pudiera darse en lo humano fue con motivo del II Congreso de la Corona de Aragón que comenzó en el Teatro Principal el 26 de abril de 1920: por la tarde pronunció una conferencia míster Adolphe Falgairolle, que meses más tardes se casó con una de las más guapas oscenses, Asunción Lasaosa. El día 25 se celebró en la Catedral un solemne pontificial (sic) por el obispo de Jaca, doctor Pascual Frutos Valiente, y la oración estuvo a cargo de nuestro obispo Fray Zacarías Martínez Núñez. A continuación se organizó la procesión cívica para el traslado de los restos del rey don Alfonso el batallador a los claustros de San Pedro el Viejo, donde reposan. Presidía el vistosísimo cortejo el rector de la Universidad de Zaragoza que representaba al ministro de Instrucción Pública y figuraban en él obispos, catedráticos, historiadores, militares con sus variadísimos uniformes, muchos de ellos desconocidos en Huesca, españoles, franceses, italianos y detrás el armón de artillería con el arcón que contenía los restos, tirado por seis magníficos caballos blancos. Lo que dio lugar a que al día siguiente escribiera don Luis López Allué en sus "Coplas y más coplas" que, según uno de Albero, los caballos blancos eran blancos porque el muerto era soltero. Y después, la Banda, solemne, realzando aún más aquel acto, bordando más que ejecutando la marcha fúnebre titulada "Memento", como un órgano, como una música que saliera de ultratumba…

Y como todo hay decirlo, voy también a relatar un fracaso que tuvimos. Organizó un año las fiesta de San Lorenzo, la Sociedad Musical antes mencionada y el número fuerte del programa y que nunca se ha repetido, era un concurso de Bandas civiles, acudieron siete y nuestra municipal actuó fuera de concurso, la obra obligatoria "Suite en la", de Julio Gómez, tenía unos compases de verdadera dificultad, todos los fueron salvando como pudieron y al llegar nuestro turno, que se debió evitar ya que nosotros no teníamos obligación de ejecutar aquello, le tocó el "hueso" al trompa que lo pasó magnífico, se trataba nada menos que de don Celio Abenia, el mejor trompa de aquellos tiempos, luego el saxofón que ya se defendió peor y por fin el requinto que organizó un siseo y una rechifla general de toda la plaza de toros llena hasta los topes, la entrada era gratuita, como se estilaba entonces.

Y qué aguante el de aquellos pulmones, tocadores y cantadores rodando todo el pueblo de Almudévar desde las ocho de la noche hasta las nueve de la mañana siguiente cantando dos coplas en todas las casas del pueblo por Teodoro Sanagustín (El Chino) y Gabriel Oliván (El Piojo) verdaderos campeones de la Jota de todos los tiempos.

Y es que había verdadera afición a la música, el siguiente hecho lo demuestra: en la Banda no había óboe (sic) ni timbales, pues bien, don Julio Torrente y don Alfonso San Agustín se loscompraron con su dinero particular.

El presupuesto era seguramente pequeño, los solistas que no éramos más que tres, cobrábamos treinta pesetas mensuales, con obligación de asistir, como todos, a los ensayos diarios, a dar un concierto público todos los domingos, en verano en el paseo de la Estación y en invierno en el Porche y actuar gratis también en todos los actos al os que asistiera el Ayuntamiento en Corporación, incluidas las fiestas de San Lorenzo. Unicamente (sic) eran de pago las restantes actuaciones, salidas a los pueblos, procesiones y bailes que se daban en invierno todos los días de fiesta en "La Bohemia" y luego en "Goya" mas (sic) los famosos carnavales en las dos citadas sociedades y el no menos famoso del lunes en el Círculo Oscense.

Y se hacía oposiciones y todo, el hoy famoso maestro Montorio que entonces era un mocoso, perdóname, le pisó en buena lid una plaza de segunda al que estas líneas escribe.

Y se formaron músicos profesionales, el mismo Montorio, el más destacado que entonces tocaba la flauta, Asún, Rovira, Ainoza y otros muchos que en la música encontraron su medio de vida uno en la mili y otros en orquestas y orquestinas.

Y todo acabó de repente. Llegó el día de Reyes del año 1921, los diarios publicaban el "Programa del Concierto que ejecutará hoy la Banda Municipal, a las etc., etc…. No era domingo, el director se hallaba enfermo y no se le pudo consultar y los músicos acordaron no comparecer, solo lo hicieron tres o cuatro, a la mañana siguiente llamada del señor alcalde ejerciente que lo era el mismo de cuando el Congreso de la Corona, don Augusto Vidal Perera, explicaciones por ambas partes, la consabida comisión de concejales que se nombra y acuerda imponer una sanción de un mes de haber, por rebeldía: nuevos forcejeos y al fin se acuerda perdonar la falta pero de la multa ni un céntimo y como la lucha se entabló entre cabezudos a cuál (sic) más gordo por ambas partes y no compareció ningún gigante habilidoso que arreglara el asunto, aquella Banda que era el orgullo de Huesca y nuestro orgullo murió porque entre todos la matamos.

Yo confieso que sigo arrepentido y que no rechazo la parte de responsabilidad que me corresponde, tal vez hoy aún sonaría la Banda.

Muchas más cosas podría contar, viajes, anécdotas (las hay muy buenas) pero alargarían innecesariamente este escribo hago punto final.

Pero antes unas preguntas: ¿no podría el Ayuntamiento volver a crear la Banda? Músicos hay más que entonces y otras localidades de menor importancia que la nuestra, la tienen. Si ello no es posible, ¿no podría la Banda divisionaria dar conciertos públicos todos los domingos del año? Se trata únicamente de encontrar quién pague, ya que el público premia con entusiastas aplausos las buenas, bonísimas actuaciones que va teniendo esta Banda en los últimos domingos (3)".



Bibliografía: 
1. Brufal Arráez, José David. "Estudio de la trayectoria en educación musical de los componentes de sociedades musicales de Alicante: Vega Baja, Medio y Alto Vinalopó". 2009, p. 2.
2. Ramirez de Arellano Oñate, Ana María. "Manifestaciones literarias a través del periódico "Nueva España" desde 1936 a 1949 (poesía y prosa)". 1981, p. 158-159.
3. Godé, Antonio. "La Banda Municipal", publicado en "La Nueva España" el 10 de agosto de 1963, p. 10.

Pie de foto 1: Imagen del mismo modelo de Tuba empleado en la Banda Municipal de Huesca en 1914.
Pie de foto 2: "La Banda Municipal de Huesca en el día de su presentación en público (8 de agosto de 1914)".